La categoría “reina” de las Fallas de Valencia ya tiene completamente definido su tablero para 2027. A falta de 326 días para la plantà, las comisiones de sección Especial han optado, en su mayoría, por una estrategia clara: asegurar lo que funciona y arriesgar solo lo imprescindible en un contexto donde encontrar artistas disponibles se ha convertido en todo un desafío.
El resultado es un equilibrio entre continuidad y renovación. Seis demarcaciones mantienen la confianza en sus artistas, consolidando proyectos que ya venían dando resultados, mientras que tres movimientos introducen aire fresco en una categoría que cada vez exige más con menos margen.
Entre las apuestas seguras destaca la continuidad de nombres ya asentados. David Sánchez Llongo seguirá al frente de Convento Jerusalén, después de sumarle dos oros consecutivos en 2025 y 2026 a una comisión que ha alcanzado el hito en 19 ocasiones, mientras que Josué Beitia continuará desarrollando su línea en l’Antiga de Campanar (con primer premio en 2024 y dos segundos con “regusto” a primer premio en 2025 y 2026). También repiten Mario Gual en Na Jordana (con dos, nada desdeñables, terceros premios en los últimos dos ejercicios) y Pedro Santaeulalia en Sueca-Literato Azorín dupla que consiguió primer premio en 2002 y, en este ejercicio, indultar del fuego su espectacular ninot , dos plazas donde el estilo y la trayectoria pesan tanto como el resultado final. A ellos se suman Sergio Musoles en Reino de València-Duque de Calabria (matrimonio sin fisuras) y Paco Giner en Almirante Cadarso, completando un bloque de estabilidad que define el grueso de la sección.
Sin embargo, no todo es continuidad. Las miradas también estarán puestas en tres movimientos que rompen la dinámica. La Plaza del Pilar incorpora a Pere Baenas (suyos son los últimos éxitos para el barrio de Sant Francesc en los años 2014 y 2015), un artista con experiencia en la categoría que regresa a un escenario de máxima exigencia. En Exposición-Micer Mascó, Antonio Pérez asume el reto como nueva incorporación, mientras que Cuba-Literato Azorín protagoniza la apuesta más atrevida con el debut de SacabutxArt, en una decisión que refleja tanto ambición de la comisión como la dificultad actual para captar nombres consolidados, razón por la que el paso adelante de los artistas es una valiente y necesario.

Este mapa confirma una tendencia que se viene acentuando en los últimos años: la sección Especial ya no es un destino automático para los grandes talleres. La exigencia artística, el coste económico y la incertidumbre en el retorno han reducido el número de candidatos, obligando a las comisiones a moverse con rapidez y precisión.

Así, 2027 se presenta como un ejercicio de equilibrio. Por un lado, proyectos consolidados que buscarán perfeccionar su propuesta; por otro, nuevas incorporaciones que tratarán de abrirse paso en el escaparate más exigente de las Fallas. Un escenario donde cada decisión cuenta y donde, más que nunca, plantar en Especial es tanto un reto artístico como una declaración de intenciones. La categoría ha sido sacudida y, ahora, tendremos que esperar para ver quien recoge más nueces: en la Especial ya no basta con plantar grande, deben sumar el sentido, la identidad y la ejecución impecable. Por lo pronto, 2027 no será solo una competición de fallas, sino de modelos: continuidad frente a cambio, experiencia frente a atrevimiento, seguridad frente a ambición. Y en ese tablero, donde los nombres ya están escritos pero la historia aún no, cada comisión jugará su partida sabiendo que el margen de error es mínimo y la recompensa, máxima. Por algo es la “Reina”.