Las Fallas suelen contemplarse en su fase final: plantadas, iluminadas, con sus premios y multitud de visitantes recorriendo las calles de València antes de que el fuego las convierta en historia. Sin embargo, detrás de cada escena, cada remate o cada ninot existe un proceso creativo que comienza muchos meses antes entre bocetos, modelados, cortes de poliestireno, estructuras de madera y largas jornadas de trabajo en el taller.
Precisamente para poner el foco en esa parte menos visible de la fiesta nació la iniciativa impulsada por El Turista Fallero bajo el lema “Los artistas falleros toman la palabra”, una propuesta que pretende que sean los propios creadores quienes expliquen sus proyectos desde el lugar donde realmente nacen las Fallas: el taller. La iniciativa buscaba acercar, a pie de falla, al público el proceso creativo, las decisiones artísticas, las dificultades técnicas y la filosofía que hay detrás de cada propuesta a través de un QR. Una idea que onecta con una necesidad siempre presente en nuestra publicación: reivindicar la figura del artista como autor y no únicamente como ejecutor material de un encargo. En un momento en el que el sector reclama mayor reconocimiento profesional y afronta importantes desafíos económicos, mostrar el trabajo que existe detrás de cada falla ayuda a comprender el enorme valor artístico y artesanal de estos proyectos.
En ese contexto, uno de los proyectos interesantes de las Fallas de 2026 fue el desarrollado para la comisión de Falla Quart-Palomar. La comisión anunció en 2025 la incorporación de Enrique y Mario Cardells, una apuesta que despertó expectación por la trayectoria del taller y por la personalidad artística de ambos creadores. La elección suponía además la continuidad de una línea artística basada en la narrativa visual, el trabajo escultórico y la búsqueda de una identidad propia dentro de una sección especialmente competitiva.
En este caso, el taller se convierte en un espacio donde se percibe claramente la evolución de la falla antes de llegar a la calle. Allí pueden verse las figuras aún sin terminar, los procesos de ensamblaje y los detalles que posteriormente pasarán desapercibidos para gran parte del público.
La falla grande de Quart-Palomar para 2026 llevó por lema “Contrariats”, un título que ya sugería una reflexión sobre las contradicciones, los conflictos cotidianos y las situaciones paradójicas que caracterizan la sociedad contemporánea: en definitiva, utilizar el humor, la sátira y la exageración visual para mostrar las contradicciones humanas.
Aunque el visitante final contempla la obra ya terminada, la iniciativa de El Turista Fallero permite descubrir cómo ese mensaje se va construyendo durante meses en el taller. Cada figura, cada escena y cada elemento compositivo forman parte de una narración que comienza mucho antes de la plantà. Así, al menos, lo explicaba para nuestra revista Mario Cardells.
Precisamente para poner el foco en esa parte menos visible de la fiesta nació la iniciativa impulsada por El Turista Fallero bajo el lema “Los artistas falleros toman la palabra”, una propuesta que pretende que sean los propios creadores quienes expliquen sus proyectos desde el lugar donde realmente nacen las Fallas: el taller. La iniciativa buscaba acercar, a pie de falla, al público el proceso creativo, las decisiones artísticas, las dificultades técnicas y la filosofía que hay detrás de cada propuesta a través de un QR. Una idea que onecta con una necesidad siempre presente en nuestra publicación: reivindicar la figura del artista como autor y no únicamente como ejecutor material de un encargo. En un momento en el que el sector reclama mayor reconocimiento profesional y afronta importantes desafíos económicos, mostrar el trabajo que existe detrás de cada falla ayuda a comprender el enorme valor artístico y artesanal de estos proyectos.



